¿Qué sucede cuando el duelo se complica?
Es habitual que la tristeza persistente inicial se transforme en desafíos más complejos si no se procesa adecuadamente. A menudo, el duelo puede desencadenar ansiedad o periodos de depresión que parecen no tener fin, afectando nuestra capacidad de conciliación del sueño, lo que deriva en un insomnio crónico. Cuando los niveles de estrés son elevados, es posible enfrentar ataques de pánico que nos hacen sentir fuera de control. Asimismo, una baja autoestima puede consolidarse al sentir que no poseemos las herramientas necesarias para superar esta etapa, lo cual a veces se confunde con problemas de motivación para retomar los proyectos personales.
